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Los
Machiguengas es una tribu, casi en extinción, que viven en el amazonas
peruano diseminados por la selva en pequeñas familias, esta tribu cuentan con
un personaje, el Hablador, que lleva de una familia a otra las noticias y es de
alguna manera el “custodia” de la historia del pueblo; a través de él las / los
Machiguengas saben unos de otros….
Hoy
me siento como Un Hablador, les voy a contar una “historia”…
Del
3 al 12 de enero con un grupo de jóvenes del Grupo Misionero Parroquial,
algunos adultos, jóvenes de La Pastoral
Juvenil Rural,
P. Fernando (mi hermano, misionero de Nuestra Sra. de La Salette), Daniela (mi hermana) y Walter (un joven de
argentina) participamos del segundo año de misión en 4 comunidades
rurales en las montaña a 2500 o quizás 2700 metros… o más? … allá lejos… donde
no hay luz, solo un camino central abierto hace muy pocos años y senderos
para llegar donde parece que no vive nadie; y las distancias se
miden en horas, cuando preguntas, cuantas? Te responden
después de mirarte un rato en silencio, y bueno… nosotros en… y quizá
usted en…. Así es…

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Llegamos
a la escuela de la comunidad de Cirminuelas, donde íbamos a alojarnos y seria
el centro misional, en un camión con nuestras cosas: colchones,
frazadas, bolsas de dormir, garrafas, comida, guitarras, papeles,
lápices, cancioneros, biblias , pelotas… etc. Después de
acomodarnos, tomamos algo, rezamos juntos /as y organizamos
nuestros días acompañados por el catequista del lugar y algunos
comunarios que vinieron a darnos la bienvenida…
El
verano es época de lluvia. Después de ocho meses de sequía en diciembre
comienzan las tan esperadas lluvias y la gente empieza a sembrar… este
verano se retrasaron y toda la comunidad esperaba la misión, para
“rezar para que llueva”…. Y poder sembrar.
Por
las mañanas visitábamos las casas, a las gentes en sus terrenos donde
sembraban, a los que trabajaban arreglando el camino. Por la tarde temprano llegaban
los niños y algunos jóvenes. Los adultos, después de volver de los
“terrenos”, al anochecer bajaban a la escuela como
luciérnagas acompañados por la luz de sus linternas a escuchar las
charlas de los misioneros, a “rezar la misa” y compartir hasta muy entrada la
noche sus sueños, sus logros, las dificultades, los proyectos y
su fe, sencilla y profunda como solo pueden sentirla y compartirla la
“gente de la tierra”.
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Este
año el tema fue Mariano, y toda la misión nos ilumino la Palabra escrita por Lucas 1, 26 – 38. Rescatamos la
situación de la mujer en tiempos de Jesús, el Sí de María y para Dios nada es
imposible. Así miramos nuestra historia como pueblo de Dios hoy,
nuestra situación como país, difícil y con tantos problemas sociales; la
situación de la comunidad y de nuestras familias, la falta de posibilidades, la
migración a los centros urbanos y a Argentina de los más jóvenes, la violencia
y la falta de entendimiento entre las distintas generaciones, etc. Los
retos de estos nuevos tiempos, los Sí que estamos llamados a dar para cambiar
situaciones que requieren de nuestro protagonismo y la presencia continua de
Dios en cada momento en cada experiencia, animándonos, protegiéndonos.
Tuvimos momentos fuertes de reflexión, oración, y compromiso.
No
faltó la fiesta, una noche cultural donde “casi todos” de la comunidad
(78 familias) compartimos nuestros dones y talentos, cantamos, bailamos,
tocamos, contamos, recitamos, jugamos…
…
Porque para Dios nada es imposible…
Hermana Patricia Lizarrága
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