Make Text Bigger Make Text Smaller Reset Text Size
Inicio arrow Mujeres Dominicas arrow St Catherine of Siena
Santa Catalina PDF Imprimir E-Mail
Santa Catalina de Siena

Catalina Benincasa, general y popularmente conocida como Catalina de Siena fue una mujer extraordinaria. Se destacó, no solo en su propio período histórico, sino también en los siglos siguientes, como una personalidad, fuerte, apasionada entusiasta. Santa Catalina de Siena

Catalina Benincasa, general y popularmente conocida como Catalina de Siena fue una mujer extraordinaria. Se destacó, no solo en su propio período histórico, sino también en los siglos siguientes, como una personalidad, fuerte, apasionada entusiasta-Fue una mujer de un celo tremendo por la vida y la puso toda en lo que le llamaba la atención. La verdad que más la convenció fue el amor inmenso e irresistible de Dios para con la humanidad, manifestado en Jesucristo. Como consecuencia de vivir desde y dentro esta verdad, se convirtió en una mística, locamente enamorada del Dios que la amaba, y a la vez en una persona importante en la historia, por su trabajo incansable en la renovación de la Iglesia y del mundo en que vivía.

Nacida en 1347 en Siena, Italia, fue la número 23 de entre los 25 hijos de sus padres. A muy joven edad, Catalina decidió dedicar su vida completamente a Dios. Tenía como 16 o 17 años cuando se unió a las 'mantellate' un grupo de dominicas laicas, que vivían en sus propios hogares y dedicaron sus vidas a la oración y actividades de caridad. Catalina pasó sus primeros años como 'mantellata' en una vida aislada de oración en su hogar. Después de este período de soledad, Catalina se dedicó al cuidado de los pobres y de los enfermos: ejerció su ministerio entre los presos, y fue, cada vez más atraída al ministerio de hacer la paz entre familias enemigas y los estados en el tumulto político de su tiempo.

Catalina, a pesar de carecer de instrucción, estaba llena de la sabiduría. El magnetismo de su personalidad y la autenticidad de su santidad, atraía tanto a otros que todos querían estar en su compañía y aprender de ella a ser verdaderos seguidores de Cristo. En medio de toda una frenética actividad, se mantenía profundamente contemplativa. Era incansable en su predicación de la verdad y dictó cientos de cartas al papa y a los monarcas aconsejándolos sobre el cumplimiento de sus deberes. También dictó el Diálogo describiendo sus conversaciones con Cristo durante sus éxtasis.

Catalina trabajó apasionadamente por la unidad de la Iglesia. Consiguió que el Papa, que vivía en Aviñón, volviera a Roma. Se mostró intransigente en su lealtad al sucesor auténtico de Pedro mientras la Iglesia afrontaba la lucha entre los papados rivales. En los últimos dieciocho meses de su vida, su rostro de hacedora de la paz se consumía por el esfuerzo de restaurar la unidad de la Iglesia. El 29 de abril, 1380 murió en brazos de su buena amiga Alessa, y rodeada de muchos otros amigos y seguidores. Tenía treinte y tres años de edad.



En 1970, Catalina fue nombrada Doctora de la Iglesia y Patrona de la Europa.


 
_ITEM_PREVIOUS   _ITEM_NEXT