19
SEP
2018

25th Sunday in Ordinary Time (23 Sept.)

GETTING OUR FOCUS RIGHT

I find that the three readings are very linked in this Sunday liturgy. And they have brought me to meditate all week on what are the characteristics of a child. Then here in Victoria, I had a visitor on business who brought a friend with her in the car. I went over to the car to greet her and behold, I was impacted with an image of a radiant two year old little girl in her mother’s arms telling me delightedly that this smiling lady was her mother. Such joy, such love, such spontaneity, such secure confidence!

So Jesus is reported in Mark’s gospel as saying that true greatness, true importance is to be found in becoming little, in seeking the last place and not the first. The “little ones” can also be understood as the “anahwim”, the forgotten ones, of little importance in society, and not just as young children. When we receive one of them, we receive Him.

And Santiago writes about wisdom consisting in peace – loving, benevolent, conciliatory behavior, full of mercy, willing to do good, impartial and sincere. He refers to ambition that leads people to kill if they do not reach their target, to fight when they are envious of others.
Blessed (and soon to be Saint) Oscar Romero in a sermon on 23rd September 1979 said “I believe that the saints were the most ambitious people. They wanted to be truly great. And they are the only truly great people. No heroes of this earth could reach the heights of a saint. And this is what I ambition for all of you and for me: that we be great, ambitiously great! …I want all of you to have that enviable aspiration to greatness according to the dimensions that Christ offer us today. For if not, there is no real greatness.”

Pope Francis, who is having such a hard time of it from all sides, has made holiness/saintly greatness his theme for a universal letter to the church. He is opposed to the pedestal model of sainthood, rather looks for us to be saints next-door, “ordinary humble people who reflect God’s presence by living out the beatitudes, key Christian teachings about mercy and spirituality. These next-door saints may not be canonized and officially recognized but they raise their children with love and work hard to support their families. They are patient, kind and charitable using small gestures to share God’s love with others. Holiness isn’t necessarily about perfection but about living our lives with love and bearing witness in everything we do wherever we find ourselves. The enemies of this everyday holiness are those who worship their own abilities and feel superior to others because they observe certain customs and rules….the gospel then tends to be reduced and constricted, deprived of its simplicity, allure and savour.”

As I watched some of the televised testimonies from married couples during the World Congress of Families, I could see this type of sanctity personified. Perhaps the video of the Galway couple, full of love and humour in their late nineties, stood out for me and perhaps was the most enjoyable one! They remind me of the joy of my little visitor last week.

As Argentina passes through yet another economic and financial crisis, it takes an effort to stay smiling, many people are losing their jobs and those who have wages are seriously affected by inflation. Services such as electricity, gas and water have become impossible to pay- huge increases in the tariffs for these services in the past two years have crippled small businesses. So more and more people are joining the “anahwim”, the dispossessed, the outcasts.

At the same time heroic community leaders come forward and open soup kitchens, solidarity is not lost, informal markets are opening on plazas etc. So the next-door saints have not gone away. God bless them all.

Sr. Veronica Rafferty OP

Ajustando nuestro enfoque

Para mí las tres lecturas de esta liturgia dominical están estrechamente vinculadas. Me han llevado a meditar en toda la semana sobre cuáles serían las características de un niño. En estos días llega a la casa de Victoria una persona para hacer un trámite, trayendo con ella una amiga y su hijita de dos años. Me acerque al auto para saludar a estas, y quedé impactada con la imagen de una niña pequeña radiante en brazos de su madre, que me cuenta con deleite que esta mujer sonriente es su mamá. ¡Tanta alegría, tanto amor, espontaneidad, confianza segura!
Según el evangelio de Marcos, Jesús dice que la verdadera grandeza, la verdadera importancia se encuentra en hacerse pequeño en buscar el último lugar y no el primero. El sentido de “Los pequeños” se puede aplicar a los “anahwim”, los olvidados, los de poca importancia en la sociedad, y no solamente a los niños. Cuando recibimos uno de estos, lo recibimos a El.
Santiago escribe: “la sabiduría que viene de los alto es, ante todo, pura; y además pacífica, benévola y conciliadora, está llena de misericordia y dispuesta a hacer el bien; es imparcial y sincera.” El refiere a “la ambición que lleva a la gente a matar si no consiguen lo que desean, envidian y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra.”
El Beato Oscar Romero en un sermón del 23 de septiembre 1979 dijo: “Yo creo, hermanos, que los santos han sido los hombres mas ambiciosos. Los que han querido ser grandes de verdad. Y son los únicos verdaderamente grandes. Ni los heroísmos de la tierra pueden llegar a las alturas de un santo. Eso es lo que yo ambiciono para todos ustedes y para mí: que seamos grandes, ¡ambiciosamente grandes! Quiero para todos la envidiable aspiración de la grandeza, pero según estas dimensiones que Cristo nos ofrece hoy; si no, no hay verdadera grandeza”
El Papa Francisco, que sufre actualmente ataques de todos lados, ha centrado su última carta en el tema de la santidad. Se opone al modelo del santo en el pedestal, más bien no anima a ser los santos vecinos, o vecinos santos. “gente común humilde que reflejan la presencia de Dios viviendo las Bienaventuranzas, las enseñanzas claves cristianas sobre la misericordia y la espiritualidad. No estarán canonizados ni reconocidos oficialmente estos vecinos santos pero crían a sus hijos con amor y trabajan duro para mantener a sus familias. Son pacientes, amables y caritativos, usando pequeños gestos para compartir el amor de Dios con los demás. La santidad no se trata de la perfección, pero de vivir nuestras vidas con amor dando testimonio en todo lo que hagamos en donde estemos. Los enemigos de esta santidad cotidiana son los que adoran sus propias capacidades y se sienten superior a otros porque observan ciertas reglas y costumbres…entonces el evangelio se reduce y se limita, privado de su simplicidad, atracción y sabor.”
Mientras veía en la televisión los testimonios de parejas casadas durante el congrego Mundial de la Familia, pude ver personificado este tipo de santidad. Quizás el video de la pareja de Galway, llena de amor y buen humor con sus más de noventa años, me impresionó mas y ¡seguro que era el mas divertido! ¡Cómo me hace recordar la alegría de mi pequeña visita de la semana pasada!
Argentina pasa por una crisis más de economía y finanzas y no es fácil mantener la sonrisa, hay mucha gente que pierde su empleo, y los salarios están afectados por la superinflación. Los servicios de electricidad, gas y agua son imposibles pagar- hay enormes aumentos en las tarifas que en los últimos dos años ha sido un golpe de muerte para las pequeñas empresas. Mucho más gente se encuentra ahora entre los “anahwim”, los marginados, los pequeños, los pobres. Al mismo tiempo aparecen líderes comunitarios heroicos que organizan ollas populares, no se pierde la solidaridad, se organizan ferias informales en las plazas, etc. Así que los santos vecinos o los vecinos santos no faltan, y ¡que Dios les bendiga a todos y todas!

Sr. Veronica Rafferty OP

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